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martes, 15 de enero de 2013

Capítulo: 3


Capítulo: 3
                        


Está solo en casa. Tumbado en el sofá del salón escuchando su canción favorita. Me doy cuenta de Young Killer. Ha leído en el WhatsApp del grupo lo del partido de su amigo, pero a Guillermo no le apetece mucho ver le partido de Cristian que, junto con Daniel y Marcos, son sus mejores amigos.
¿Iría ella al partido? No, mañana hay un examen y se quedaría en su casa, estudiando a última hora. Como siempre. Pero, eso a él no le importa. Aunque no fuese muy buena estudiante, Andrea era muy especial para él e importante para Guillermo.
Él lo sabe. Sabe que ella nunca llegaría a sentir algo por él. Nadie lo haría. Físicamente no está mal pero, tiene un humor que solo Andrea sabe entender. Es una de las muchas cosas que le gusta de ella.
Cansado, se quita los cascos y apaga su MP4. Se levanta del sofá y mira por la ventana. Fuera hace frío. Solo queda un mes para las vacaciones de Navidad.
De repente suena Payphone de Maroon 5 en su móvil. El tono de llamada que tiene con Andrea. Nervioso, pulsa el botón verde.
-Hola Andrea.
-¡Hola Guille! ¿Qué tal? ¿Vas a ir al partido de Cristian?
-Bien. No creo que vaya, aun tengo que estudiar un tema de sociales. ¿Tú vas a ir?
-No, tengo que estudiar los tres temas.
Guille puede oír como Andrea suelta una pequeña risilla. Le encanta su risa.
-Oye, ¿te apetece quedar en mi casa para estudiar? Mis padres no están y estaremos más tranquilos.
¡Pero qué ha hecho! ¿Por qué le ha dicho eso? Si estando sola no se puede concentrar, ¿cómo va ha hacerlo con Guillermo a su lado? Pero tiene muchas ganas de verle y de estar con él. Y, aunque no estén juntos, lo echa de menos. Mucho.
-Claro, será mucho mejor que estudiar solo.
-¡Genial! ¿Te parece bien a la seis y media en mi casa?
-Perfecto. Allí estaré. Adiós, un beso.
-Besos. Adiós.
Un largo pitido le hace saber a Guille que Andrea a colgado. Se muere de ganas de decirle una cosa aunque ella no lo escuche.
-Te quiero- susurra.
No le oye, pero tenía que decirlo. Eran muchos los años que Guille había tenido que guardar esas dos palabras que tanto significaban para él.
Mira su reloj. Son las cinco y media. Tiene menos de una hora para prepararse. Corriendo, llega a su habitación y abre su armario. Nada le gusta, y es normal.
Se decide por unos vaqueros oscuros y un polo de color blanco. Se levanta el cuello del último y entra en el baño. Abre el armario, saca un bote de gomina y empieza a peinarse. Con la mano llena de gomina, comienza a ponerse los pelos en punta hasta llegar a hacerse una cresta. Cuando ha terminado se lava las manos, coge su colonia de Calvin Klein y se rocía por el cuello y un poco por las muñecas. Por último, moja su cepillo de dientes debajo del grifo y le pone un poco de pasta de dientes con sabor a menta. Ya son las seis, rápidamente escupe en el lavabo, se enjuaga la boca y se seca con una toalla. Se mira al espejo y chasquea la lengua. Perfecto.
Abandona el baño y se sienta sobre su cama para calzarse unas zapatillas del mismo color que el polo. Sale de su habitación coge las llaves, el móvil, su abrigo de invierno y cierra la puerta de la casa dando un portazo y sellándola con la llave.
Camina por la fría ciudad de Zaragoza, por la calle de María de Aragón. Suena en su móvil She doesn’t mine de Sean Poul. Es Cristian.
-Hola Cristian.
-Hola Guille, ¿qué tal?
-Bien, bien. ¿Listo para el partido?
-Siempre lo estoy. ¡Vamos a ganar!- grita Cristian entusiasmado- ¿Vas a venir, no?
-Lo siento tío, pero he quedado con alguien para estudiar el examen de sociales de mañana.
Guille oye a su amigo silbar de manera exagerada al otro lado de la línea.
-¿Y quién es la afortunada?
-¿Cómo sabes que es una chica?
-Vamos Guille, te conozco demasiado bien. ¡Tú no estudias con chicos!
Los dos jóvenes se ríen con escandalosas carcajadas.
Cristian le conoce muy bien y, junto con Daniel, saben todos sus secretos. Incluido lo que siente por Andrea.
-Voy a casa de Andrea.
Cristian vitorea a su amigo cuando escuche el nombre de la chica mientras Guillermo se ríe.
-Bueno Cristian, te dejo que estoy ya en el portal de Andrea. Suerte con el partido. Adiós, tío.
-Mucha suerte a ti también, que a veces las cosas no son como uno las espera. Adiós, Guille.
Una vez finalizada la llamada, Guillermo se queda inmóvil delante de la perta del edificio donde vive Andrea.
Puede que Cristian tenga razón, puede que las cosas no sean como uno las espera. Y es que lleva enamorado de Andrea desde que la conoció y ya es hora de que las cosas cambien. Es hora de contarle todo a la chica de sus sueños. Toda la verdad. Todo lo que siente por ella.
Decidido, Guille pulsa el botón del séptimo A.
-¡Hola, Guille! ¿Te abro?
Guillermo tarda un poco en responder al oír la dulce voz de Andrea.
-Sí, gracias.
-¿Ya?
-¡Ya!
Un grave pitido le avisa al chico de que la puerta se ha abierto. Al entrar al patio se dirige al ascensor donde hay una mujer de anciana edad con el carrito de la compra, esperándole.
-¿A qué piso vas, muchacho?- le pregunta la señora.
-Al séptimo.
-Yo al primero, voy antes.
La anciana presiona el botón donde aparece reflejado el número uno. Cuando llegan, abandona el ascensor dejando a Guillermo solo, que no tarda en llegar a su destino. Sale del ascensor y llama al timbre de la casa de Andrea. La puerta la abre una chica rubia de pelo rizado y grandes ojos azules. Andrea.
-Hola Guille- le dice dándole dos besos.
-Hola Andrea.














2 comentarios:

  1. He encontrado tu blog por casualidad y me he leído los dos primeros capítulos y me encantan, escribes genial :D
    ¡Seguiré leyendo los demás, quiero saber qué ocurre!
    Ya tienes una nueva seguidora ¡Un beso muy muy muuy grande! <3

    yanadasercomoantes.blogspot.com

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    Respuestas
    1. Hola!
      Jo, muchisimas gracias guapa:
      Ahora mismo me paso por tu blog:)
      Un besazo!<3

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