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domingo, 27 de abril de 2014

Dime que no me quieres. Capítulo: 11

Capítulo: 11

-Le has dicho lo correcto, Raquel. Debe abrir los ojos y darse cuenta de que aun no le ha olvidado.
-Lo sé, Hugo. Solo espero que todo salga bien.
Hace una hora que Raquel ha ido a visitar a su amigo al Rock and Blues. Hugo tiene que trabajar toda la tarde y recibir la visita de la joven ha sido una grata sorpresa. Rápidamente, se da cuenta de que Raquel ha terminado su consumición y no tarda en prepararle un nuevo vaso de Coca-Cola. Ella hace un amago de sacar el monedero de su bolso pero Hugo le hace un gesto con la mano indicándole que no se moleste.
-¿Cuándo vas a dejar que pague cualquier consumición que gasto aquí?- pregunta la joven bebiendo un pequeño trago de su refresco.
-Cuando mi padre deje de ser el dueño del local y yo deje de trabajar aquí- ríe el muchacho.
Durante un rato, solo se escucha en todo el local el barullo de los pocos clientes que quedan dentro y el fuerte ruido de los vasos que Hugo termina de lavar en el fregadero.
-¿Cuándo te marchas?- pregunta Raquel sobresaltando a su amigo de tal forma que uno de los vasos cae al suelo y se hace añicos.
-Mañana por la mañana.
Raquel asiente con la cabeza y Hugo se dispone a barrer los pequeños cristales del suelo de detrás de la barra. Mañana se marcha a la Universidad de Oxford, una de las muchas en las que le dieron plaza por sus excelentes notas. Va a quedarse allí todos los años que sean necesarios para alcanzar una de sus mayores metas, terminar las carrera de arquitectura y convertirse en un buen arquitecto. Sabe que su sueño conlleva a no ver a sus padres más que en cortos periodos de tiempo y no ver a ninguno de sus amigos. No ver a Raquel. Allí comienza una nueva etapa de su vida en la que, por mucho que le duela admitirlo, Raquel no puede formar parte de ella. Es más joven que él y debe acabar sus estudios obligatorios.
-Quiero acompañarte mañana al aeropuerto para despedirme de ti.
-¡No! No quiero que nadie me diga adiós mañana.
-¿Qué? ¿Por qué?
Hugo suspira, apoya los brazos sobre la barra del Rock and Blues y se inclina hacia Raquel.  
-Siempre he odiado las despedidas y no quiero irme de España con un mal sabor de boca, viendo como todos os despedís de mí, tristes o angustiosos. Quiero llevarme un recuerdo feliz de vosotros.
Raquel sonríe y termina mirándole fijamente a los ojos.
-¿Y qué voy a hacer yo todo este tiempo sin pedirte tus sabios consejos sobre mis penas?- ríe.
-¿Aún sigues pensando en Cristian?
La mirada de la chica se nubla al escuchar la pregunta de Hugo. La verdad es que hace mucho tiempo que alejó a Cristian de su corazón y de su vida.
-Yo no de la misma forma que lo hacía hace unos meses, cuando todos vivíamos en una mentira.- dice apretando los puños- Hacia él lo único justo que siento es asco, odio y rencor. Mucho rencor- por un momento desvía la mirada hacia los demás clientes del establecimiento- Pero, ¿sabes qué?- vuelve a centrar su mirada en él- Paso del amor, puedo ser muy feliz sin alguien a mi lado.
-El amor llega en el momento que menos esperas, Raquel. No lo rechaces por enamorarte de la persona equivocada. Sabes que lo ocurrido no fue…
-Lo sé, pero estoy cansada de creer en el amor y salir dañada. Quiero ser feliz por mí misma, sin ninguna pareja a mi lado. ¿No puedo ser feliz así?
-Claro que sí, pero escúchame.
Raquel bebe esa vez un largo trago de su refresco y lo deja sobre la barra con un golpe seco.
-Mira el amor es como hacer surf, hay olas que, simplemente, las dejas ir porque no son las adecuadas o las mejores. Hay otras olas que las atrapas pero ellas mismas te tiran y te empujan al fondo del océano y tú no sabes si tendrás la fuerza suficiente para salir a flote de nuevo. Y luego están esas olas que te atrapan, esas en las que pasarías horas surfeando sus aguas, la que tú crees que es la ola perfecta. Pero con el paso del tiempo acuden olas más grandes y mejores. El amor es igual, un día llegará alguien que sea esa ola perfecta, la que te atrape y no te arroje al oscuro fondo del mar.
Raquel, atónita por sus confortables palabras, no aparta sus ojos de él, recapitulando cada una de las palabras que Hugo ha dicho. Tiene mucha razón. Siempre hay tiempo para el amor y, con dieciséis años, no va a llorar porque esa ola no llega. Habrá un día que aparecerá y será la correcta, la que le atrapará de tal manera, que será imposible abandonarla.
-Hugo- comienza a decir ella- no…no sé qué decir, tus palabras…
-Simplemente, prométeme que, en mi ausencia, serás feliz.
Raquel abre la boca para contestarle cuando un agudo pitido que procede de su reloj digital, le indica que es hora de irse.
-Hugo tengo que irme, he quedado con Vero en mi casa en… ¡diez minutos!- se alarma mirando su reloj- Hablamos esta noche.
Acerca sus labios a la mejilla de Hugo y plasma un sonoro beso que hace que los clientes más cercanos miren a los dos amigos. Se aleja de él.
-¡Raquel!- le grita desde detrás de la barra. Ahora todos los presentes en el bar centran su atención en ellos- Prométemelo.
Ella le sonríe dulcemente y, con todos los clientes de testigo, le responde:

-Te lo prometo.










lunes, 14 de abril de 2014

Dime que no me quieres. Capítulo: 10

Capítulo: 10

-Gracias por traerme a casa, Lucas- le agradece Vero al bajar de la moto.
-¿Quieres que nos volvamos a ver mañana? Tengo ensayo durante toda la tarde pero, pueden prescindir de mí por un día. Aunque les resultará complicado…
-¿Desde cuándo te has convertido en la base fundamental del grupo?- ríe ella.
-Soy el solista y fundador de la banda.- se aproxima al oído de Verónica- Imprescindible- susurra.
De nuevo esa sensación indescriptible. Aquella que conseguía que todo su cuerpo vibrase y notar, de manera poco común, el ritmo de su corazón. Hay momentos en los que sigue sin entender qué vio en Lucas. Un chico corriente a la vez que diferente, callado cuando no debe estarlo y arrogante cuando quiere, misterioso… Algo en él le atrae, de eso no cabe duda.
-Debo entrar a casa ya, seguramente mis padres ya se estén preguntando dónde estoy- dice ella retrocediendo una pasos.
Camina hacia su portal, decidida a abrir la puerta con la llave. Ha pasado toda la tarde con ella, otra de los muchos días en los que ha desaprovechado la oportunidad de abrirse a ella con respecto a sus sentimientos. Y, nuevamente, ha dejado escapar la ocasión. ¿Por qué no es capaz de expresarse con ella? Su corazón le pide a gritos que se la juegue, todo o nada. Confesarle hasta el más mínimo detalle de cómo se siente junto a ella, como la desea tanto, como, a la vez, la odia por quererla…
“Vamos, corre y dime que me quede, dime que me quede” piensa Verónica mientras observa como la puerta del portal se cierra despacio. Se siente idiota. ¿Cómo alguien como él iba a sentir por ella? Era imposible, tenía que convencerse de ello.
¿Cómo alguien como ella se fijaría es él? “Vamos Lucas, no seas ingenuo” piensa él. Ella, dulce, preciosa…y él, un chico sin rumbo, sin ideas claras, con un pasado amargo… Era imposible.
“Será mejor que me vaya” piensa Vero.
“Es mejor irse” piensa Lucas.
La joven comienza a subir las escaleras con pasos casados y lentos. Recuerda el día de hoy juntos, el momento en el que Lucas y ella han hablado sobre los sentimientos del joven. Por un instante Verónica ha pensado que esa chica podría ser ella. Tal y como su amigo la describía encaja en el perfil. Pero algo le dice que se está mintiendo a sí misma…
Lucas se apoya sobre su moto, llevándose las manos a la cara. Siente un vacío que ya le resulta familiar, esa sensación que le invade cuando ella ya no está. Seguido, aparece la rabia. Otro nuevo día con sus ganas de confesarle todo lo que siente encerradas en su interior. Presas del miedo, del orgullo.
Verónica llega al último peldaño de la escalera y se acomoda allí. Todavía no ha escuchado el ruido del motor de la moto de Lucas, por lo que él sigue allí.

“Arriésgate. Vamos, corre, llámala, grítale que la quieres” piensa el muchacho en su subconsciente. “Lucha por ella”
“Vamos, Vero, sal ahí fuera, búscale y arriésgate” piensa ella. “Dile todo lo que sientes”
En la vida hay que cometer riesgos. Hay que tentar al destino, jugar contra él. Se puede ganar o perder, es cuestión de lanzarse e intentar. Hay posibilidades de que Vero no sienta lo mismo que Lucas siente por ella, pero también hay posibilidades de que sea lo contrario. Ha llegado el final de la partida contra el destino. Lucas despega su cuerpo de la moto y, con firmes pasos aunque lentos, se comienza a aproximar al portal de la joven chica.
Debe actuar con la verdad por delante, sin pensar por un momento en las consecuencias. Puede perder a Lucas o que no se separe de ella. Verónica se levanta deprisa de la escalera y comienza a bajar de nuevo hacia la puerta del patio. Y, aunque sus pasos sean tímidos y temblorosos, no va a echar atrás.
Ahora o nunca. La puerta del portal se abre y ocurre, sus miradas se cruzan, unidas como dos imanes que anhelaban juntarse, como una necesidad que hace mucho tiempo sentían. E, inevitablemente, son pasos en falso, ni retrocesos, el ansiado beso llega. Un beso no planeado pero si buscado por ambos. Es un beso cálido en el que se juntan la intensidad y la ternura, la timidez y el atrevimiento.

Esta vez ellos han ganado la partida. 










Hola pequeños lectores<3 Aquí tenéis el capítulo 10 de "Dime que no me quieres" También quería dejaros en link del blog de una buena amiga que ha comenzado en blogger desde hace poquito y tiene un blog realmente bonito. Ella también escribe sus propias historias y reflexiones, si os apetece y queréis pasaros y visitarlo, no os decepcionará. Este es el link---> http://volarbajoilusiones.blogspot.com.es/

BESOOOOOOOS! ^_^