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viernes, 15 de agosto de 2014

Dime que no me quieres. Capítulo: 27

Capítulo: 27

No ha recibido ni una sola llamada más de Verónica, ni siquiera un mensaje. No hay nada en su móvil que le de pistas de que ella se encuentra bien. Nada. Lucas ha llegado a pesar que, tal vez, sus padres le hayan confiscado el teléfono móvil. De esa forma, evitarían que su hija contactase con él. Desesperado, ojea su registro de llamadas, la última es de ella y fue justo hace una hora. Recuerda sus palabras al escuchar su voz por la línea telefónica: “Haré lo que sea necesario” Lucas no puede definir a su novia como una joven aventurera y valiente, más bien es todo lo contrario. Ingenua y asustadiza, pero no débil. Como todo ser humano, ella tiene guardado bajo llave su coraje y carácter que tan poco sale al exterior. Él es quien debería estar haciendo algo, salir y correr a buscarla. Gritarles a sus padres que él está loco por ella, que puede cuidar de Verónica. Pero permanece sentado en la mesa de su habitación con la mirada fija al frente, esperando a que las cosas se solucionen por su propio pie. Deseando que, en cualquier momento, la muchacha que le hace vibrar aparezca por la puerta del cuarto y se fundan en un abrazo. Sin embargo, es Álex quien entra en la habitación.
-¿Qué haces ahí parado?- le pregunta extrañado bebiendo un trago del botellín de cerveza que sostiene en su mano- Tenemos que ir a hablar con el tío de la maqueta. ¿Lo habías olvidado?
¡La maqueta! Lo había olvidado por completo… Hace unos meses, antes de que Vero y él decidieran intentarlo, él, Álex y el resto de la banda fueron localizados por un cazatalentos de la zona. Les pidió que tocasen para él unas cuantas de sus canciones y quedaron en verse para hablar de hacer juntos una maqueta y, si funciona, pasarían a analizar la idea de firmar un contrato. Todos estaban realmente ilusionados, podrían encontrarse a pequeños pasos de alcanzar su sueño. Que su música llegase a oídos del mundo. Decidieron no dar el bombazo de la noticia hasta tener la maqueta acabada o, si llegaban a esos extremos, hasta ver sus firmas plasmadas en el folio impreso de contrato. Hoy era el día y Lucas ni siquiera lo recordaba.
-Lo has olvidado…- susurra Álex dejándose caer sobre el colchón de la cama de su compañero de piso. El joven clava la mirada en Lucas, esperando a que le dé una explicación. No obtiene nada y bebe un nuevo trago de la botella, esta vez mucho más largo.- ¿Qué narices te pasa?
De nuevo, silencio.
-¿Ha pasado algo con la chica esta con la que estás saliendo, verdad? La que trajiste para que nos viera ensayar aquel día- aclara y chasquea la lengua con una risa casi inaudible- ¿Desde cuándo la antepones a todo? Además, estoy seguro de que es otra de esas muchas chicas de una noche…
-¿Cómo?- exclama Lucas.
-Lo que estás escuchando.- advierte- ¿Insinúas que no sé lo que pasará con esta chica? ¡Venga ya, Lucas! ¿Has olvidado como eras antes?
-Tú mismo lo has dicho, antes. Ya no soy así, deberías saberlo.
-¿Me estás queriendo decir que esa chica te ha cambiado en unos días?- comienza a alarmarse Álex- ¡Te acostarás con ella y ni siquiera la recordarás al cabo de unos días!
-¡Te recuerdo que fue mi amiga antes de ser mi novia!
-Esa es la única diferencia en este caso...
Lucas le fulmina con la mirada y se levanta de un salto de la mesa de su escritorio. ¿A qué viene ahora todo esto?
-Mira- le llama la atención a Álex- no tengo ni la más mínima idea de a qué viene ahora todo esto, pero te estás pasando. He cambiado. Todo lo que he vivido me ha hecho cambiar de forma de ser. ¿Qué pasa contigo? ¿¡Se te ha olvidado que, gracias a vuestros jueguecitos de vivir sin importarme el mañana, termine encontrándome enfermo de cáncer!?
Álex le aguanta la mirada sin decir una sola palabra.
-Salí del hospital siendo alguien nuevo, una persona que no tiene ganas de mandar su vida a la mierda por una juerga de una noche. Y Verónica me hace olvidar lo que un día fui. Primero fue el cáncer quien me hizo chocar contra la realidad, ver que si seguía con ese ritmo en mi vida no saldría de esa para contarlo.- Lucas intenta calmarse cogiendo aire por la boca- Pero ahora no es una enfermedad quien me sostiene, ahora es ella. Verónica me hace olvidar lo que un día fui. Esa es la diferencia, no que haya sido mi amiga. Todas las otras chicas forman parte de mi pasado, y me arrepiento de todo lo que hice. Pero hoy, en mi presente, todo es distinto. Verónica lo hace diferente.
Álex ladea ligeramente la cabeza hacia la derecha, sin apartar la mirada del otro muchacho. Nunca se ha creído todas esas patrañas sobre que una enfermedad, un accidente, cualquier cambio radical en tu vida, pueda hacerte cambiar por completo. Para él es imposible. Siempre queda el recuerdo de lo que un día tú dices que fuiste, pero nunca vas a dejar de serlo. El pasado no es como una prenda de ropa que te puedas poner y quitar a tu antojo, es permanente. Forma parte de ti.
Ahora es él quien se levanta, terminando, de un solo trago, el contenido de su botellín de cerveza.
-¿Vas a venir o no?- le pregunta y Lucas sabe a lo que se refiere. La maqueta.
El joven no le contesta, gira sobre sus pies en dirección al armario donde guarda su guitarra. De fondo se escucha el estruendoso ruido de la puerta al cerrarse. Álex se ha ido.



 Hola! Lo siento ;'( ya sé que este capítulo es muy corto pero es que tiene que ser así y no podía alargarlo más :'( en seguida subo el siguiente que ya lo tengo listo.


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