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sábado, 2 de agosto de 2014

Dime que no me quieres. Capítulo: 23

Capítulo: 23

Escucha el sonido de la puerta al cerrarse. Está sola. Verónica levanta su cabeza de la almohada, la cual, sigue húmeda a causa de las lágrimas que ha derramado durante casi una hora. Hasta que ha caído presa del sueño. Desde que la llamada de teléfono con Lucas ha terminado, Vero volvió a tumbarse sobre su colchón y dejó que las lágrimas corriesen por su rostro, sin poner impedimento. “Te prohíbo que te veas con ese chico, no es bueno para ti” Esa frase ha quedado grabada en su mente, repitiéndose una y otra vez… No pueden prohibirle eso, nadie puede. Necesita verle, cara a cara, sentarse frente a él y contarle que nada ni nadie hará que lo que ambos comparten, aunque sea desde hace muy poco tiempo, ninguna persona se lo arrebatará. No ahora. Verónica ha esperado mucho tiempo como para echarlo todo a perder. No va a permitírselo, no les dará ese placer a sus padres.
Verónica desaloja su cama y camina hacia el baño. Se contempla en el espejo y limpia los restos de maquillaje que las lágrimas han dejado en sus mejillas. Peina su pelo con ambas manos y no se molesta en volver a maquillarse, cuanto antes salga de su casa mejor. Vuelve a su dormitorio, abre el armario y se decide por unos vaqueros cortos rotos y una camiseta gris oscuro con la bandera de Estados Unidos en el centro. Se calza sus sandalias planas negras y las abrocha un poco más arriba del tobillo. Introduce su móvil en el bolsillo trasero de su pantalón y sale de la casa cerrando la puerta con llave. Se dirige hacia el ascensor y, al ver que está ocupado, baja las escaleras lo más rápido que puede.
Las calles, a estas horas de la mañana y en un día tan caluroso, no suelen estar llenas de gente por lo que Verónica lo prefiere. La casa de Lucas no está relativamente cerca de la suya así que, un paseo no le vendrá mal para despejarse y hablar con él. Camina con las manos dentro de los bolsillos de sus pantalones cortos hasta que, a lo lejos, divisa a un chico rubio que le resulta conocido. Marcos camina en la dirección contraria a la de Vero. La joven se para en seco cuando puede observarlo con toda claridad. ¿Qué hace él por aquí? Marcos levanta la vista y coincide con la mirada de la que fue su mejor amiga. Su rostro palidece pero no se detiene.
-Hola Vero- le saluda situándose frente a ella. Vero…no le había llamado así desde que…todo salió a la luz aquella mañana en el instituto.
-Hola Marcos, no esperaba verte por aquí- Verónica mueve rápidamente la cabeza de una lado a otro- quería decir que me alegro de verte, pero no esperaba encontrarte, pero…- habla sin pausa hasta que suspira y baja su tono de voz- creo que solo lo estoy estropeando más…
La chica espera alguna ingeniosa contestación por parte de Marcos o un simple: Tengo prisa, ya nos veremos. En cambio, solo escucha la grave risa del joven.
-No te preocupes- le calma él- te he entendido.
Ambos miran al suelo, incapaces de sostenerse la mirada. Marcos se pasa la mano por el cuello mientras que Verónica se recoge un mechón de su cabello detrás de la oreja, incómodos.
-Bueno y… ¿qué hacías por aquí?- pregunta ella tartamudeando.
-Vengo de la casa de Gloria, hoy se iba a ingresar en una academia de baile…es una historia muy larga- le informa- he ido a despedirme de ella. Su tía y su primo también estaban allí
-¿Lucas estaba allí? Iba ahora a verle a su casa, necesito hablar con él…
Marcos levanta una ceja cambiando la expresión incómoda de su rostro por otra curiosa.
-¿Estáis bien? ¿Os ha ocurrido algo?- se extraña.
-¡No!- exclama ella automáticamente- Estamos muy bien, es solo que…otra historia muy larga.
Marcos sonríe de medio lado. Recuerda cuando, entre ellos, no existían los “es una historia muy larga para contar.” No había nada de secretos hasta que uno lo estropeó todo. Si pudiera dar marcha atrás…
-Marcos, tengo que irme a…
-Espera- le espeta él- Antes de que te vayas quería decirte que siento mucho lo que ocurrió esa mañana en el instituto, ya sabes, cuando de una vez supiste lo que sentía por ti… Siento mucho que nuestra amistad se perdiese por mi culpa…
-No fue tu culpa.
-Sí, sí que lo fue- asegura él- debí habértelo contado en cuanto estuve seguro de que lo que sentía por ti no era un capricho, en cambio decidí callarme y eso lo estropeó todo. Exploté echándotelo todo en cara…y lo peor de todo es que me negaba a verte, y ese mensaje que te mandé… si lo volvería a leer me sentiría como un miserable.
-¡Marcos!- le llama la atención Verónica con una expresión seria en su rostro- Ambos tuvimos la culpa, tú por reaccionar de la manera en la que reaccionaste y yo por no hacer nada al respecto, simplemente me limité a permanecer quieta, sin mover un dedo para solucionar nada… yo te pido perdón por ello y te perdono.- una dulce y pequeña sonrisa asoma en su cara- Esperaba a que este día llegase, perdonarnos y seguir adelante con nuestras vidas.
-La mía desde luego que ha cambiado- le da un suave golpecito en el brazo a Vero- ha vuelto mi mejor amiga.


-¿No decías que iba a morder el polvo, encanto natural?- le pregunta gracioso Dani a su amigo.
Guille le fulmina con la mirada y deja los horribles zapatos de jugar a los bolos sobre el mostrador.
-Te he dejado ganar- dice finalmente.
Daniel suelta una ruidosa carcajada y sale de la bolera con su amigo a las espaldas.
-Ni en tus mejores sueños, Guille- acerca su mano al pelo castaño del otro joven y se lo revuelve. Guillermo pronto le aparta la mano- La próxima vez que juguemos habrá un nuevo ganador, te lo aseguro- dice el chico con aires de superioridad.
Dani no puede evitarse reírse ante la imagen que ha dado su amigo.
-Venga, vamos a comer algo. Ganarte ha hecho que tenga hambre.
Guillermo rueda los ojos y chasque la lengua.
-Porque me caes bien, Daniel, sino ya te habrías despedido de tus piernas- le amenaza, en broma, con el puño en alto.
Entre bromas y risas, se encaminan hacia el Burger King del centro comercial. Allí encuentran una mesa libre al fondo del local, pero antes se acercan al mostrador de pedidos donde eligen su comida. Los dos se decantan por una de las hamburguesas más grandes que encuentran y dos refrescos. La dependienta deposita cada pedido en una bandeja para cada uno y acepta el billete que Guillermo le tiende en la mano. Observan que la mesa de antes sigue estando libre y deciden sentarse a comer allí.
-Con que…- comienza a decir Dani dándole un bocado a su hamburguesa- besaste a Andrea…
Guille se atraganta con un trago de su Fanta de naranja, no esperaba que su amigo recordase ese detalle que comentó durante la llamada telefónica.
-Sí- ríe- resulta que coincidí con ella en la calle la tarde del día que llegué a la ciudad. Estaba sola y me acerqué.- sus ojos adoptan un brillo especial. Un brillo que, solo con pensar en Andrea, aparece- Necesitaba besarla, no pude evitarlo. La noche en la que rompimos no me dejó hablar, ni expresarme…
-¿Así que, cuando la viste sola, no encontraste una forma mejor que besarle?- pregunta Dani con una pícara sonrisa.
-Claro- responde Guille encogiéndose de hombros.
-¿Y ahora? ¿Qué va a pasar entro vosotros? Andrea está con ese chico argentino y…
-Sé que ha empezado a salir con ese chico- dice serio- pero también sé que aun siente algo por mí, y voy a luchar para que, lo que queda entre los dos, surja de nuevo.
Daniel mira a su amigo y le sonríe. Desde que Guillermo comenzó a sentir por Andrea, su vida cambió de rumbo. Al igual que la de Dani en ese primer beso de Paula. Sus vidas ralentizaron. Cayeron en la cuenta de que, no todo es vivir al límite, sin pensar que no hay un mañana. A veces, vale la pena parar, disfrutar de lo que te rodea.
-¡Y tú!- exclama Guille- ¡Más de cinco meses con Paula, tío! ¿Qué os habéis propuesto? ¿Ser el modelo del amor adolescente?- bromea.
Una amplia sonrisa se dibuja en el rostro de Dani. Nadie habría apostado que él durase más de tres meses con una chica. Pero, si ha de pasar todos los meses de su vida con alguien, merece mucho la pena que esa persona sea Paula.
-Antes, mientras venia hacia aquí, he estado hablando con ella- la sonrisa de so boca se difumina poco a poco- llevaba unos días que no parecía ella y se negaba a contarme lo que le pasaba por su cabeza, no quería que me preocupase.
-Pero es normal que te preocupes, eres su…
-Su novio, lo sé. Pero ella es muy cabezota.- le explica- Sin embargo, hace un rato, me ha dicho que había encontrado una solución para sus problemas, para aquello que le hacía estar mal. Saber eso me ha aliviado mucho, de modo que hemos quedado en vernos esta tarde y quiero verla feliz. Por eso, he pensado en prepararle una de mis sorpresas.
-¿Una de esos encuentros tan cursis tuyos?- ríe Guille.
-¡No te metas con mis sorpresas, don encanto natural!- exclama lanzándole un trozo de pan a la cabeza.
-¡Eh! ¡Tregua!- Guille se retira la miga de pan del pelo- ¿Necesitas que te ayude en algo para la sorpresa que quieres darle a Paula?
Dani le mira con una expresión pensativa en sus ojos. Sabe todo lo que necesita para llevarla a cabo y necesita que su amigo le eche una mano para acabar antes de las seis en punto.

-¿Conoces alguna papelería a la que podamos ir ahora?

HOLA!! Sé que he tardado un poco más en subir este capítulo, pero he tenido que retocarlo algunas veces más de lo normal. Pero, aquí lo tenéis, espero que os guste mucho. Intentaré publicar y escribir pronto el siguiente capítulo porque voy a estar unos días fuera y, aunque pueda escribir, dudo mucho que pueda subirlos al blog :'(
Os dejo una canción de 5sos (5 seconds of summer) Es un grupo que descubrí sus canciones hace unos meses (aunque ya sé que la mayoría conocen ya a la banda) pero me gustan mucho sus canciones y quería dejaros dos de ellas. Si os apetece escucharlas creo que no os decepcionarán si os gusta este estilo de música.
¡Un beso enorme!




1 comentario:

  1. Otro capítulo increíble :)
    Te he nominado a los Liebster Awards http://falleninlovewithcipriano.blogspot.com.es/2014/08/liebster-awards.html

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