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lunes, 30 de junio de 2014

Dime que no me quieres. Capítulo: 17

Capítulo: 17

-Tú amigo se debió de dar una grata sorpresa al veros a todos allí, esperándole- comenta Matt mientras bebe una nuevo sorbo de su granizado de limón.
-¿Qué?- se sobresalta Andrea. Lleva distraída todo el día. No logra sacarse de la cabeza el momento en el que Guillermo la ha sujetado en el autobús para no caer al suelo durante el frenazo del vehículo. Sus ojos se han clavado en ella como si fueran agujas. Aquellos ojos azules que, aunque le cueste admitirlo, ha anhelado todo este tiempo.
Matt suspira y coge la mano de Andrea bajo la mesa de la heladería en la que se encuentran.
-Andrea –la llama- ¿Estás segura de esto?
-¿A qué te refieres?
-Lo nuestro… ¿quieres seguir adelante?
-¿A qué viene eso ahora?
Un nuevo suspiro.
-Estos días te comportas de una forma muy rara, pienso que puede ser algo que yo haya hecho o dicho sin pensar y te haya molestado…
-No es nada de eso, Matt- replica ella. Le mira a los ojos, le duele mentirle. Le duele ocultarle que hay alguien más que ocupa su corazón, alguien que nunca se fue. Guille. Siempre Guille- Tú siempre te portas genial conmigo, mejor de lo que me merezco…
-¿Por qué dices eso?- pregunta en tono de preocupación.
Andrea cierra los ojos con fuerza y se muerde el labio inferior.
-El otro día, cuando mis amigos y yo fuimos a recibir a Guillermo a la estación, algo en mí quiso salir- dice con carrerilla. Termina abriendo los ojos y continúa hablando con normalidad- cuando le vi bajar de ese tren…algo en mi se despertó…por un momento volví a imaginar todo lo que viví con él…
Matt aparta la mirada hacia el ventanal de la heladería. Andrea es una chica muy apasionada y, la idea de que tal vez siga sintiendo por Guillermo hace que su sangre hierva. Matt nunca antes ha tenido competencia por ninguna chica.
-Necesito pensar, Matt- le comunica ella levantándose de su silla. Aproxima sus labios a la mejilla del argentino y posa un suave beso. Ninguno es capaz de decir nada.

Guille camina, con las manos dentro de los bolsillos, por las calles del centro de Zaragoza, todas ellas abarrotadas de gente, tráfico y grandes avenidas. Echaba de menos todo esto en su estancia fuera de la ciudad;  la ciudad, sus amigos, Andrea… Desde aquella noche donde todo terminó, no ha sido capaz de olvidarla ni un solo segundo de sus días. Sus profundos ojos azules, su larga melena rubia, el sonido de su risa…toda ella seguía grabada en su mente. Y todavía sigue ahí, tan permanente que le parece verla sentada en uno de los bancos de la calle…un momento…Guille enfoca su mirada hacia la muchacha de pelo rizado sentada en la parte izquierda de uno de los bancos de madera de La Plaza de los Sitios. Es Andrea, no le cabe duda. La diferenciaría hasta en un radio de dos kilómetros. Sigilosamente se acerca al mismo banco y se sienta en la parte contraria a dónde está ella, que no se percata de su presencia. Ni siquiera ha girado la cara para saber quién era. Guille la observa disimuladamente. Realmente, es la chica más hermosa que ha visto.
-Veo que no es cierto lo que dice la gente sobre que hay cosas que no cambian- dice Guille. Andrea suspira al escuchar su voz.- ¿Desde cuándo te has vuelto tan poco curiosa, Andrea?- ríe.
-¿Qué haces aquí, Guillermo?- le pregunta si apartar la vista del frente.
Bruscamente, el chico vuelve su rostro hacia ella. Su expresión es seria y analiza todos y cada uno de los rasgos de Andrea. Sus largas pestañas castañas que rozan sus pómulos al parpadear, sus diminutas pecas que adornan su nariz respingona, sus labios…aquellos labios que tantas veces besó…los anhela.
-El destino ha querido que te encuentre porque- le explica- ¿recuerdas aquella noche dónde pusimos un punto y final a lo nuestro?
A Andrea se le forma un nudo en la garganta.
-Lo recuerdo perfectamente- afirma con la voz entrecortada.
-Bueno pues- continua él- yo no pude terminar de hablar ni de decir todo lo que opinaba al respecto y no soporto aguantar ni un solo minuto más sin acabar lo que empecé.
Por primera vez, Andrea le mira con ojos vidriosos. ¿A qué ha venido? ¿Qué pretende? ¿Hacerme sentir peor?
-No es el momento.
La muchacha se levanta dispuesta a irse hasta que Guille le retiene y se ve obligada a girar de puntillas. Sus rostros están muy cerca, tanto que Andrea escucha la fuerte respiración del joven.
-No hay un momento mejor- anuncia él.
Y, entonces, surge. Sus labios se unen de forma desesperada, como si hubiesen estado esperando ese beso durante todo este tiempo, separados. Se amoldan a la perfección, moviéndose de forma lenta. La joven sitúa sus manos en el torso de Guille a la que él atrae el cuerpo de ella al suyo colocando las manos en sus caderas. La magia fluye y se dejan llevar, apasionados y… ¿enamorados?
El beso termina y separan sus rostros lentamente.
-Ahora sí, he dicho todo lo que tenía que decir.
Andrea se lleva las manos a la cabeza y vuelve a sentarse sobre el banco. Antes de hablar, oculta su cara entre sus manos.
-Deberías haberme apartado… ¿por qué me has besado?- le mira con las mejillas encendidas y los ojos mucho más claros a causa de las lágrimas que no tardará en derramar- Guille ahora estoy con otra persona…
-No hay que ser muy listo para averiguarlo, cualquiera estaría encantado de salir contigo. Pero no me importa que estés con un chico o con veinte. No voy a rendirme tan fácilmente.
-Guille…
-Andrea- le llama y sus miradas colisionan- mírame y dime que no me quieres.
La joven se muerde el labio inferior y desvía la mirada. Toda esta situación está siendo demasiado para ella…
-Mírame a los ojos y dime que ya no sientes nada por mí, que este beso no ha significado nada para ti, que eres capaz de estar a mi lado y no abrazarme, prométeme que puedes mirar todas nuestras fotos y no sonreír, júrame que, en cierto modo, no sigues enamorada de mí. Solo así despareceré de tu vida, seré un recuerdo. Solo dime que no me quieres.
Andrea no resiste más y deja que sus lágrimas resbalen por sus mejillas. ¿Cómo puede preguntarle todo eso? ¡No queda claro que sigue queriéndole! ¡Qué si no fuera tan tonta volvería a besarle una y mil veces más! Sin embargo, ella no dice nada sino que le abraza y oculta su mojado rostro en su cuello.
-Lo sabía…- asegura Guille. Estaba en lo cierto, aún siente por él. Pero no es el único en su corazón y es consciente de ello- Déjame demostrarte que podemos retomar lo que dejamos, déjame enamorarte de nuevo.

Y, con sus palabras, al abrazo no llegó a su fin, al contrario. Se hizo más fuerte.




Hola! Sé que es raro que haya subido un nuevo capítulo tan pronto, pero por fin tengo vacaciones de verano y eso significa que tengo mucho más tiempo para avanzar con los capítulos. Os dejo esta canción con la que, si sois igual de sensibles que yo,  tal vez os emocionaréis leyendo este capítulo. A mi me ha pasado :')

Un beso enorme!<3


5 comentarios:

  1. Hola!
    Soy nueva en blogger y me encanta tu blog:) Podrías pasarte por el mío?:
    lasprincesastambienescriben13.blogspot.com
    Gracias!

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  2. ¿Por que eres tan genial chica? Como mínimo te dejo un premio, pásate por mi blog, volarbajoilusiones.blospot.com . Un abrazo enorme:)

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    Respuestas
    1. Ahora mismo me paso!
      Y muchísimas gracias por el premio!
      Besos<3

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    2. Ahora mismo me paso!
      Muchísimas gracias por el premio!
      Besos<3

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