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domingo, 6 de octubre de 2013

Capítulo: 46

Capítulo: 46


Daniel y Paula pasaron toda la tarde en el lugar secreto de la muchacha. Horas y horas entre las páginas de los libros. Un placer que muy pocos comprenden.
Andrea y Guille no querían perder ni un minuto sin estar juntos, decidieron salir a la calle y pasear por las aceras cogidos de la mano, lo típico de una pareja enamorada. Escucharon varios comentarios y críticas sobre ellos, pero no les importaba, vivían lo que sentían.
Verónica terminó su cena de Nochebuena con sus familiares, se despidió de ellos y salió como una flecha en dirección a su casa. Sus padres sabían lo de su invitación a la fiesta, ella no les pudo mentir negando que no fuera. Aunque evitó hablar de cómo conoció a Lucas, el motivo de la fiesta, sus padres cedieron a que asistiese de mala gana.
Una vez en su habitación, toda su ropa le parecía horrible. Debía de ser algo normal en casos como este. Al final, recordó la existencia de un vestido azul marino que se ceñía al cuerpo como una segunda piel. Marcos se lo regaló por su decimosexto cumpleaños. Le sacó del final de su ropero. Verlo le producía una sensación de nostalgia en su interior. Su amigo o sea lo que sea que son ahora, gastó todos sus ahorros en ese vestido exclusivamente para ella. Pero Vero quiso dejar los recuerdos del pasado atrás y ponérselo. Un día es un día. Se quitó sus gafas de pasta para colocarse las lentillas en los ojos, se maquilló resaltando sus mejillas y sus ojos con un lápiz negro y salió de la casa. Esa sería una noche mítica para mucha gente, unos de esos días que remarcas en el calendario con un rotulador rojo. Una noche digna de ser contada.

Desde el segundo piso, podían escucharse el barullo de la gente y la música de la fiesta de cumpleaños a todo volumen. Verónica sale del ascensor y ve que la puerta de la casa de Lucas está entreabierta. Entra sin llamar.
Su primera imagen del piso no es del todo acogedora. Gente gritando y armando escándalo, las botellas de alcohol vacías tiradas por el suelo y las llenas en las manos de muchos invitados. Pronto pasarían a estar medio vacías.
Verónica cierra la puerta de la casa y esquiva varios vasos de plástico arrojados en el suelo e intenta caminar sin pisar a nadie. Hay tantas personas que casi no consigue ver el suelo.
Se siente pequeña e intrusa en esa fiesta. Todos los invitados son mayores de edad y, a su lado, Vero se siente inferior y, sobretodo, invisible.
Entra en el salón donde mucho la miran y otros no se percatan de que alguien ha llegado. Los que la observaban, le lanzaban miradas de desprecio. Ella entró en la habitación dando pequeños pasitos, cabizbaja y acariciándose el brazo derecho. La música seguía sonando pero la gente estaba paralizada mirando a Vero.
-¡No hay nada que ver! ¡Que siga la fiesta!- grita alguien justo detrás de Verónica. Esa voz…
Giró sobre sí misma y se encontró con el rostro de Lucas. La voz que había escuchado le parecía mucho más familiar que su rostro. Ahora lo adornaban un aro entre los dos orificios de su nariz y otro en un extremo del labio inferior. Y, Verónica debía de admitir que, no le quedaban nada mal.
-¿Qué miras tanto, sirenita?
Vero salió del trace, sobresaltada.
-Miraba tus piercings. Ayer, en la piscina, no los llevabas.
-Siempre me los quito para nadar.- le dice recolocándose el aro plateado de la nariz- Me alegro de que hayas venido, ya pensé que no lo harías.
-He salido lo más rápido de mi cena familiar, pero he llegado a un punto que no sabía que ponerme- le dice Vero sonrojada.
-Estás preciosa- le piropea Lucas mientras la mira perplejo. Le resultaba imposible no centrarse en su figura con ese impresionante vestido azul. A simple vista, cualquier persona podía percatarse de que Verónica no era una chica a la que le gustase destacar entre las demás, al contrario, cuando menos personas la vieran, mucho mejor. Pero, esta noche, parece que había dejado de lado a esa faceta suya.
-Ven- dice Lucas- vamos fuera, allí estaremos más tranquilos.
A Vero le cuesta tragar saliva antes de hablar.
-Está bien- dice con una voz casi inaudible.
Camina, temblorosa, a pocos centímetros de él. Viste con unos vaqueros grises y un polo negro de manga corta que deja a la vista una frase tatuada en su antebrazo que decía: Desde el cielo tus ojos me guían hoy. Y, acompañando a la frase, un pequeño pájaro alzando el vuelo. ¿Qué significará?
Es como si el cuerpo de Lucas muestre fases o momentos de su vida que le han marcado, al igual que marcan los tatuajes.
Entran en una pequeña sala de estar en la que no hay tantas personas como en el resto de las habitaciones, únicamente una joven de largo cabello rubio que les mira de reojo. A Verónica le resulta familiar su cara…
-Hola, Lucas.
-¿Qué tal, Oriana? No te esperaba por aquí- le saluda.
Verónica la mira con los ojos sobresaltados. ¡Ya sabe quién es! “Es la chica que estaba en el partido de fútbol de Cristian. ¡La novia de Hugo!” piensa Vero.
-Un amigo de tu universidad, ex compañero de nuestro curso, corrió la voz de tu fiesta y me apeteció pasarme un poco y…
-¿Tú eres la novia de Hugo? ¿Qué haces aquí?- le pregunta Verónica para salir de dudas. Oriana suelta una carcajada.
-Eso mismo te podría preguntar yo, ¿no crees? Fui compañera de clase de Lucas en el instituto. Hugo, él y yo íbamos a la misma clase. Éramos inseparables los primeros años de instituto.
Y, antes de que Vero pudiese decir nada, Lucas exclamó:
-Espera un momento, ¿os conocéis?
-Bueno, no mucho. Solo he visto a Oriana una vez en el partido de fútbol de un amigo mío.
-¡El mundo es un pañuelo!- exclama Lucas.
-Desde luego- contesta la muchacha rubia bebiendo un sorbo de su copa.
Había algo en esa chica que no le gustaba nada a Verónica. Todo lo que le peguntabas lo dejaba en duda, flotando en el aire con la intriga a flor de piel como resultado.
-¿Has venido sola?- le pregunta Lucas.
-No- contesta entrecerrando los ojos- mi novio me acompaña.
-¿Está Hugo aquí?- pregunta Vero cruzada de brazos.
Oriana no responde, en su lugar, suelta una pequeña risita que, a oídos de Verónica, le resulta ser fría y maléfica.
En ese instante, un chico rubio de ojos azules, entra por la puerta con pasos sigilosos y amenazantes.
-¿Quién eres tú?- le pregunta Lucas elevando la voz.

-Lucas, te presento a mi novio, Cristian. Creo que tu amiguita ya lo conoce muy bien.





Hola pequeños<3 ¿Qué tal todo? Espero que genial jeje aquí os deoj el nuevo capítulo. ¡Solo quedan 3 más para terminar esta primera parte! 
Un besazo^_^

6 comentarios:

  1. O.O! Maaadreeee! Que lío! Por ahora a Lucas no le cae muy bien Cristian.
    ¿Y Cristian? no se…¿va a ser borde con Vero? Ella no ha hecho nada.
    Sube pronto.

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    1. Hola!
      Todo se verás en los próximos y últimos capitulos jejeje
      Un beso<3

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  2. ¡Oh, dios mío! Cierto, el mundo es un pañuelo, tengo miedo de lo que pueda pasar, ya con la imagen que nos has mostrado de Cristian entrando a la habitación me ha dejado con mal sabor de boca, madre mía, estoy deseando saber qué ocurre D:
    ¡Un beso muy muy muuy grande! <3

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    1. Hola ^_^
      Jeje todo se terminará descubriendo y resolviendo en los próximos y últimos capítulos ejeje.
      ¡Muchas gracias por comentar!
      Un besazo<3

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  3. AH NO. ¿ES EN SERIO?
    Esa Oriana no em cae nada bien .-.
    Besos

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    1. Oriana es odiosa! Ella y Cristian...PUAJ! ajajaja
      Besos!

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